Normalidad como etiqueta social

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La norma, lo normal, lo convencional, la costumbre es una vía de sentido único. Proponer alternativas supone enfrentarse al riesgo de ser rechazado o excluido.

Somos seres sociales, esto es, interdependientes. Y para garantizar nuestra supervivencia debemos colaborar los unos con los otros, aunque sea de forma indirecta. Esto crea un área o espacio abierto y público donde se aceptan algunos actos y otros no. Donde se forja la posibilidad de la comunicación y se garantiza una “cultura” común. El germen de una comunidad.
Hay pues una selección previa, un filtro de contenidos, que se aceptan o se desechan de forma explícita o implícita. Es una pugna continua por insertar en la cultura colectiva unos valores, unas ideas, y unos hechos que reciban la aprobación general. En este sentido, la interacción social ofrece un determinado patrón de comportamiento para un sinfín de situaciones. Esto sucede de forma natural, dada la costumbre generalmente aceptada.
Pero esta normatividad, este protocolo que hemos construido en la interacción social sin ser conscientes tiene un doble filo. Por un lado, la garantía y la seguridad que ofrece el seguirlo, o por el contrario, y esto es lo más inquietante, la certidumbre del rechazo o la exclusión si se contraviene con lo establecido.
La norma, lo normal, lo convencional, la costumbre es una vía de sentido único. Proponer alternativas supone enfrentarse al riesgo de ser rechazado o excluido. Digamos, que si tu comportamiento sigue el canon establecido para cada situación, puedes colgarte la medalla de la normalidad, en definitiva, como suele decirse, tienes la cabeza bien amueblada.
¿Pero qué ocurre con aquellos individuos que por algún motivo se desvían de la norma? Volvamos al tema de la interdependencia, de que somos seres sociales. La omisión, la exclusión y la marginalidad hacen su aparición. Esto provoca una sensación de desarraigo, digamos que es una pieza del puzle que se queda fuera.
En el caso de la salud mental, la propia “locura” en sentido coloquial, es un término que se usa peyorativamente en contra de la lógica o el “sentido común”. Esto es así, porque la comunidad ha de defenderse y establece mecanismos sancionadores para garantizar la supervivencia. De ahí la existencia de tabúes. Límites para garantizar la obligada sociabilidad. Aquí dejo el texto de un anuncio de Apple de la campaña Think Different que refleja el espíritu de lo hasta aquí expuesto.

“Este es un tributo para los locos. Los inadaptados. Los rebeldes. Los problemáticos. Los que van en contra de la corriente. Los que ven las cosas de diferente manera. Ellos no acatan las reglas, y no tienen respeto por lo establecido. Puedes citarlos, estar en desacuerdo, glorificarlos, o satanizarlos. Pero lo único que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas e impulsan a la humanidad hacia adelante. Y mientras que otros los ven como locos, nosotros los vemos como genios. Porque la gente que está tan loca como para pensar cambiar el mundo – ¡es quien lo logra!”