La falacia de la ideología de favores

Pedid y se os dará. Con esta premisa, el adepto acata una serie de normas. A fin de tener a la divinidad de su parte. Esta alianza del sujeto con la divinidad, es una poción poderosa, que alimenta el auto-engaño. Es un puente tendido sobre la brecha, de nuestra ignorancia, frente al mundo.

En ese sentido, es posible desarmar esta ancestral creencia, del dominio de la naturaleza de forma directa, mediante actos de fe, sacrificios, rezos, etc. Para ello, es necesario situarnos en el escenario de un conflicto de dos partes. Dos voluntades enfrentadas por intereses incompatibles, cada una de las cuales ha solicitado el favor divino. El problema surge, cuando las partes en conflicto, están legitimadas para lograr sus objetivos en detrimento de la otra. En tal caso, la divinidad debería optar por una de ellas, dejando desatendida los ruegos de la otra. Algo injusto, sin duda, y que contradice el principio de, pedid y se os dará.

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